INTRODUCCIÓN

LA LITERATURA INFANTIL

LA LITERATURA FANTÁSTICA

ALGUNOS FANTASMAS FAMOSOS Y AUTORES

AUGE DE CUENTOS DE FANTASMAS: S.XVIII-XIX

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA

BRUJAS ILUSTRES

INTRODUCCIÓN

 

Dentro de este campo extenso que es la literatura hay un área importantísimo, digno de ser estudiado por diversos e importantes motivos, es la literatura infantil y juvenil y más en concreto el género fantástico.

 

Lo que se pretende con el presente artículo es dar una visión general de dicho género recordando los rasgos característicos, definiendo conceptos, temáticas, los valores que se pretenden inculcar con este tipo de literatura, etc,.

 

Dentro del género fantástico se ha escrito mucho acerca de la figura de los fantasmas o espectros, y han aparecido y siguen apareciendo numerosos títulos donde el protagonista principal son éstos. Es por este motivo que el centro de atención o hilo conductor del artículo sea dicha figura, ejemplificando todo esto en una serie de obras clásicas, dentro del género: “El fantasma de Canterville” de Oscar Wilde, los fantasmas de “Canción (cuento) de Navidad” de Charles Dickens, los fantasmas moradores del castillo del cuento de “Juan sin miedo” de los hermanos Grimm o “El fantasma de la guarda” de Christie Nöstlinger. Prestando atención a los autores de estas obras y los puntos en común que comparten.

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LA LITERATURA INFANTIL

Groso modo literatura infantil es toda composición (prosa, poesía o teatro) que esta dirigida hacia un público que no sobrepasa los 15 años de edad y que presenta unas características propias: los principales protagonistas son niños con los que se puede identificar el lector en esta etapa de la vida, los autores de estas obras intenta plasmar en los libros e inculcar al potencial lector unos valores (en este caso no hace falta que los protagonista sean niños necesariamente), es decir son textos de donde se desprende una moraleja final como es el caso de la obra que tratamos de Dickens. Hay por tanto numerosas razones por lo que es necesario habituar al niño a la lectura desde que nace prácticamente.

 

            Hay autores que toda su producción es para niños, Ch. Nöstlinger es un ejemplo de eso, siguen pensando y sintiendo como niños de esa edad, adoptando su escritura al nivel de la infancia; otros autores, sin embargo, alternan obras infantiles con otras que no lo son y cabría preguntarse si verdaderamente las obras infantiles o juveniles que escriben sean verdaderamente para niños, como es el caso de los hermanos Grimm que, bajo la apariencia de cuentos infantiles, emplea un lenguaje duro (muertes, vivisecciones, ahorcados...) no apto para menores.

 

Objetivo de la literatura en los niños.

 

            Una de las mayores preocupaciones de los educadores, profesores o bibliotecarios escolares ha sido aumentar el interés de los niños, desde su más tierna edad, por la literatura y la lectura.

 

Si tenemos en cuenta que el lector no nace sino que se va haciendo poco a poco, es decir hay que implantar en el niño un hábito lector, esto es, se hace imprescindible un poco de práctica. Hay un ciclo que hay  que respetar: primeramente hay que intentar estimular el aprendizaje de la lengua y su expresión oral para más tarde el de los signos y códigos así como su reconocimiento dentro de un contexto determinado para llegar al último paso, el de hacer que se interesen por los libros y la literatura.

 

La literatura es necesaria. Una afirmación tan tajante es completamente cierta, no en vano es la postura que defienden eminentes personalidades, hombres y muges, especializados en estos campos puesto que la literatura educa al niño en una serie de valores imprescindibles para su desarrollo psicológico y como personas que pertenecen a una comunidad o a la sociedad, es decir, se aprende a evaluar a las cosas que nos rodean así como a uno mismo; se entrena la reflexión y el pensamiento fruto de todas las experiencias nuevas, interesantes y variables que un niño tiene a la hora de enfrentarse a un relato. Además al hacer más consistente el hábito lector lo que se esta consiguiendo es que ese niño, en su pequeño mundo, aumente sus conocimientos de su propia historia y su entorno.

 

La responsabilidad de poner en contacto niño y literatura debe estar en la propia familia y más tarde, o complementándose, a la escuela de infantil y de primaria. El niño debe descubrir la literatura sin presiones y debe conseguir que esta signifique una experiencia entretenida y placentera. La realidad, en cuanto a esto, es que se está fallando desde el principio, al niño, comúnmente, no se le conduce por este camino, el la familia no está entre las prioridades facilitar este encuentro niño-literatura y en los colegios está comprobado que la biblioteca no es el recurso más utilizado

 

En definitiva la literatura forma a las personas pero debe tener unas exigencias mínimas que se deben tener en cuenta, es decir se debe adecuar el tipo de literatura al niño por lo que en las distintas etapas o ciclos de la vida de cualquier persona hay una serie de géneros y obras recomendadas o pensadas para esos periodos

 

Edades.

 

            Cuando hablamos de literatura infantil o juvenil nos vienen a la cabeza infinidad de cuentos, con un porcentaje altísimo de ilustraciones que destacan por su colorido y con una narración o texto muy sencillo y escaso, de gran tamaño y pastas duras, pero estas obras no son las únicas preferencias de los niños aunque si representan un gran número de obras infantiles. Los cuentos (cuentos tradicionales, adaptaciones de cuentos clásicos, relatos populares impresos...) son a los que primero se acercan los niños pero a partir de cierta edad las preferencias van cambiando y estos cuentos van dejando paso a relatos más complicados y aparecen las novelas, en distintas series según la edad.

 

            En definitiva, hay distintos tipos de narraciones según las edades y según el grado de desarrollo psicológico y social que tenga el niño:

 

+ Hasta 2 años: 

Las lecturas para este nivel están compuestas de cuentos que suministran experiencias auditivas, táctiles y visuales.

Cuentos que invitan a participar activamente con movimientos físicos. Narraciones que inviten a jugar con su sonido, incluyendo repeticiones y sonidos interesantes.

Cuentos que permitan nombrar objetos.

Cuentos con juegos de nanas y canciones de cuna.

El niño aprende las primeras palabras; los temas son realistas (escenas cotidianas de la casa, la familia,...).

 

Hasta 5 años:

Cuentos que introducen conceptos simples (formas, colores...).
Cuentos que permiten identificar objetos.
Cuentos cuyo tema se desarrolla alrededor del niño.
Cuentos con lenguajes rítmicos y repetitivos.
Cuentos con tramas más complejas.
Cuentos que relatan pequeñas anécdotas de experiencias vividas.
Cuentos protagonizados por animales o niños con los que se pueden identificar; en definitiva cuentos simples, tradicionales o del folklore tradicional y con láminas ilustradas.

Hasta 7 años:

Cuentos que le permitan trabajar con los temores personales.
Cuentos con personajes y situaciones fantásticas (hadas, brujas, fantasmas...).
Cuentos que presentan la fantasía de forma verosímil.
Cuentos con trama predecible pero con un final sorprendente.

Cuentos con finales felices (“...y fueron felices y comieron perdices...”). Cuentos clásicos europeos (Andersen, Perrault, Hermanos Grimm...). Cuentos de animales.

Hasta 9 años:

                   Narrativa con distintos puntos de vista y personajes más complejos.

                   Historias reales.

                   Personajes con los que se puede identificar el lector fácilmente.

                    Narrativas con episodios, aparecen los capítulos.

                   Aventuras con escenarios cercanos (escuelas, familia...).

                  Cuentos con problemas comunes de esta edad.

                    Cuentos modernos.

                   Novelas cortas.

Hasta 11 años:

                   Narrativa con juego de vocabulario.

                   Humor con situaciones exagerada.

                   Narrativa de trama simple.

                   Los temas tratados versan sobre deportes, aventuras o viajes.

            Narrativa que refleja la situación de los adolescentes y temas sensacionalista (detectives, fantasmas...).

            Novelas juveniles.

Hasta 13 años:

            Libros de ciencia ficción pero verosímiles.

            Relatos sobre otras partes del mundo.

            Temas sobre la muerte y dolor.

            Narración con cambios de ritmos y temas.

            Narrativa con conflictos sociales y emociones reales.

            Cuentos de fantasía e imaginación.

            Series con niños/as como protagonistas y con problemas reales.

            Textos de información y consulta

De 14 en adelante:

            Narrativa realista.

            Temas tratados con ironía y humor sutil.

            Problemas de tipo moral.

                        Narrativa autobiográfica.

                        Novelas épicas con héroes.

                        Ciencia ficción más compleja.

                        Novelas extensas.

                        Crónicas de viaje.

                        Prosa de denuncia social.

                        Novelas intimistas (diarios)

 

  En definitiva el tipo de literatura que se va a demandar va a seguir distintos patrones según el público, edades y formación, todo ello conduce a que aparezcan dientes relatos que siguen diferentes líneas en la trama: románticos, realistas, intelectuales o estéticos entre otros.

 

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LITERATURA FANTÁSTICA: IMPACTO EN LOS NIÑOS

Si nos atenemos a lo que define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española como “fantástico”, podríamos entenderlo como algo que no tiene realidad y consiste sólo en la imaginación, es decir lo sobrenatural y cuyos temas, escenarios y personajes quedan al margen del, como lo que entendemos comúnmente, mundo real. Los libros de pesadillas, de terror, de misterio, de suspense y de otras similares; van a ser los que pertenecen a este tipo de literatura, teniendo todos ellos la capacidad de crear un clima típico de este género que intenta despertar al lector una cierta inquietud a base de sobresaltos, aunque se hace necesario la complicidad del lector, es decir que sea éste el que se acerque al libro fantástico ya que, debido a un criterio propio de profesores, educadores o bibliotecarios, no son los recomendados en el colegio para una lectura obligatoria. Entraríamos en una polémica de como se debe animar a un niño para que adquiera el hábito de la lectura, obligándole a leer o dejar que busque esa complicidad de la que hablo, es decir que dependiendo de una serie de intereses y motivaciones, qué es lo que realmente quieren y desean leer.

 

            Estamos ante un género que, aunque en cierta medida ha estado “olvidado” o desplazado dentro de la literatura, entendiendo esta última como la literatura de los académicos, la “políticamente correcta”, la que estudiamos en cualquier manual o la que se obliga a leer en los colegios; y aunque ha estado desplazado, ha existido desde siempre, independientemente del empujón que se dio en el siglo XIX, y cada país, región o localidad ha contado con leyendas e historias fantásticas en sus costumbres, culturas, creencias y folklore, transmitiéndose y estando presente de forma oral.

 

            La fantasía ha sido necesaria, allá por donde se vaya existen cuentos, historias y leyendas de apariciones, espectros, fantasmas, casas abandonadas y encantadas, seres viles y malvados, etc,. descritos con excesivo desprecio e imaginación, buscando, eso sí, infundir miedo o temor a los oyentes-lectores, con una finalidad clara, la de intentar hacer cambiar hábitos viciados de estos, este puede ser el origen o las pretensiones con las que apareció el género.  Cuantas veces, cualquier persona, ha oído tales narraciones en su localidad y dentro de su circulo social más cercano y ha sentido angustia, miedo o pánico a todas esas criaturas, esto ocurre tanto en un lugar o localidad como en cualquier otro, puesto que los sucesos e historias son las mismas con los personajes repetidos, independientemente coincidan los nombres o no, así, personajes como “Camuñas”, “Hombre del saco” o “los Garranchos”, por citar alguno de los que atormentaron mi niñez, tendrán la misma apariencia y los mismos comportamientos: asustar a los niños al alejarse del pueblo, para que no les pillara la noche fuera de casa o para evitar que se acercaran demasiado a los pozos de agua; que otros personajes de otras culturas o países.

 

            En definitiva que por unos motivos u otros, la imaginación conjugada con la necesidad de prevenir actos temerarios de los más pequeños y en el marco de la cultura o folklore popular da como resultado la fantasía y las historias de fantasmas y otros seres y por ende de un nuevo género literario.

 

            Al valorar las posibles consecuencias o el impacto que pueda producir en los pequeños, al margen de todo lo anterior, el de subsanar hábitos que no gustan a sus mayores; cualquier historia de fantasmas va a provocar reacciones variadas y que han sido estudiadas por pedagogos y educadores en diferentes estudios o trabajos de campo. Estas experiencias van desde simple pitorreo y guasa de algunos hasta el miedo más atroz que inmoviliza al niño provocando temores a lo más simple: dormir sin luz, no mirar debajo de la cama a la hora de acostarse, etc... incluso se dan casos en los que el niño rechaza, no quiere ni siquiera tocar el ejemplar; la oscuridad, la noche y las sombras provocan en el pequeño lector un miedo que no se puede controlar, es decir se ha buscado ese miedo en relatos fantásticos pero cuando se acaba la lectura continua, en vez de dominarlo como ocurre cuando el niño hace algo arriesgado y peligroso y lo sabe pero se puede hacer (saltar alguna valla peligrosa, montar en atracciones de feria, practicar alguno de los tipos de deportes de aventuras...), entonces el miedo se queda y no continua más allá del momento en el que se ha liberado adrenalina.

 

            Las editoriales que dedican alguna serie a este tipo de literatura, sigue publicando literatura fantástica de acuerdo a las características de cada edad de sus potenciales “consumidores”, así, con el ejemplo de Ediciones sm, por nombrar alguna, lanza al mercado sus colecciones en distintas series: Blanca, Azul o Roja.  Seria bueno, de cualquier modo y a pesar de estas consideraciones de las editoriales, preguntarse si esta literatura es pertinente o realmente se hace para este publico infantil. Al margen de la finalidad de la literatura en el desarrollo completo del niño, de que con este tipo de historias se pretende educar en una serie de valores y prevenir malos hábitos a base de una pequeña dosis de temor o a pesar de que es verdaderamente reconfortante como estos tipos de libros enganchan (es literatura al fin y al cabo) y se olvidan por minutos de la televisión; hay que reconocer que, incluso en los cuentos para los más pequeños, aparece un vocabulario fuerte para lo que se recomienda.

 

            ¿Qué concepción tienen los niños, que son más inocentes a la hora de dar credibilidad a ciertas historias, de la literatura infantil y juvenil, en concreto de la fantástica, donde se repiten formulas y elementos conocidos y utilizados hasta la saciedad que crean, después de leer un rato en silencio, un universo fantástico, fascinante e irreal que hace que, hoy por hoy sea el género literario preferido por los niños?. Pues bien, la imagen que tiene del personaje del fantasma en los cuentos infantiles, una vez comprobado todos los dibujos hechos por niños de 5 años sevillanos, resultado de un experimento que he hecho con estos (leer un relato de fantasmas y proponer que se dibujara sin más ayuda  que la imaginación y la ideas que se tuvieran de dicho personaje); es una imagen muy estereotipada, es la del fantasma clásico de sabanas blancas y que arrastra unas pesadas cadenas. Algunos les ubicaban en castillos encantados, la inmensa mayoría; otros les acompañaban de otro tipo de monstruo (momias, arañas, figura de la muerte, dráculas...), algunos han adivinado el sexo de estas sabanas andantes, como es el caso de una niña que le pintó{o el pelo largo y la sabana asemejándose a un modelo de alta costura. La mayoría de los niños han hecho dibujos en los que da la sensación de parecer un personaje entrañable y  muy pocos lo representan con actitud hostil, cadena de pinchos alrededor del cuello.

 

            En definitiva, la literatura infantil esta hecha por autores que en su día tuvieron la necesidad de dirigirse a los niños aunque está claro que lo de infantil es simplemente el adjetivo calificativo que se le da a esta literatura y es que hay que tener en cuenta que los lectores que de ella disfrutan no tienen edad.           

 

Escenarios        

 

Para ambientar cualquier historia fantástica y más teniendo en cuenta si esta trata el tema de los fantasmas y aparecidos, hay que hacerlo en un escenario que resulte fascinante, dantesco, devastados, en ruinas; abundan escenas crepusculares y nocturnas, etc,. que son capaces de infundir por sí solos terror: casas abandonadas, castillos, pasillos alargados, viejas bibliotecas, etc... unos escenarios que se asemejan a los escenarios sobrenaturales, irreales y fabulosos.

 

Al igual que ocurre con las leyendas de cada pueblo (Camuñas, Garranchos...), es raro que alguno de estos no cuente con alguna casa abandonada que se supone que es morada del más terrible de los espíritus o fantasma. Se trata de casas abandonadas desde mucho tiempo atrás y dejadas a la buena de Dios, es decir sin que nadie se haya preocupado de su conservación, suelen estar aisladas de los núcleos poblacionales y que, por alguna circunstancia excepcional (medianoche, días de tormentas, noches cerradas o de luna llena...), no faltan lugareños que afirman, ayudados por gran imaginación y una mente lucida y resuelta, haber visto tales habitantes. Hay infinidad de ejemplos de literatura infantil y juvenil donde los fantasmas están en este tipo de viviendas (la mansión Canterville-Chose).

 

Los castillos encantados no pueden faltar en los relatos de fantasmas, son, sin lugar a dudas, el hábitat por excelencia estos personajes; esta afirmación esta basada en una experiencia propia con chicos de 5 a 8 años a los que pedí que me dibujaran como creían que eran los fantasmas, después de observar los resultados he podido comprobar que un porcentaje altísimo además dibujaron un castillo. Hay muchísimos ejemplos de cuentos que se basan en fantasmas y sus castillos (el castillo donde pasa las tres noches Juan sin miedo)

Los cementerios no pueden faltar en las novelas o cuentos de fantasmas, aunque no son el escenario donde se va a desarrollar la trama, es muy común que aparezcan en varios fragmentos de las obras. En el siglo XIX, gracias al Romanticismo el cementerio como escenario se convierte en pieza clave de la literatura y por ende en todas las expresiones artísticas. Hoy en día hay movimiento juveniles (tribus urbanas) que siguen esta estética y este modo de ver la vida, prueba de ello es la proliferación de páginas web de esta temática.

 

Otros escenarios que va a ser utilizados por los escritores van a ser los bosques, las iglesias, las posadas, los pasadizos... que ayudan a crear ese clima de misterio y suspense. Como curiosidad destaca que aparezcan entre escenarios de miedo las viejas y grandes bibliotecas de las mansiones de los burgueses, esto puede ser que el libro antiguo, dentro de una colección del mismo tipo, imponga u poco de pavor.

Personajes

 

            En toda la historia de la literatura se han hecho populares algunos personajes que aparecen en las obras que se han convertido en clásicas y son recordados con nombre y apellidos (Juan sin miedo, Scrooge,Drácula, Alicia...), pero lo que me interesa destacar a estas alturas de trabajo no son particularidades de cada uno de estos sino que, en la literatura fantástica, existen rasgos comunes, un denominador común en los atributos de los seres que van a aparecer: rufianes, canallas, seres viles, malvados, fantásticos, monstruosos. De esta forma nos vamos a encontrar con fantasmas, brujas, licántropos, vampiros, momias.

 

            Los fantasmas que aparecen en la literatura varían de una época a otra y de un autor a otro, hay fantasmas aterradores y otros dignos de compasión, unos son apariciones espectrales abominables y otros son apariciones bien visibles de personajes que vivieron y están condenados por alguna acción que llevaran a cabo en el pasado pero que son capaces de sentir (el Fantasma de Canterville no deja de sufrir las continuas persecuciones de los hijos del ministro), unos que causan verdadero miedo y angustia por su aspecto terrorífico y otros empleaban ruidos de cadenas y lamentos para provocar miedo, etc; pero, a pesar de estas diferencias, cuando se piensa en un fantasma que aparece en literatura infantil y juvenil, nos viene a la cabeza la sabana pululando por las casa encantadas y con una cadena y un peso atado, como símbolo de la carga que deben llevar al ser condenados a vivir eternamente, es decir existe un estereotipo de fantasma

 

            Otro personaje típico de la literatura infantil y juvenil es el de la bruja, un  personaje malvado y de aspecto descuidado, cuya intención siempre es la asustar y hacer la vida imposible a los personajes infantiles de los cuentos, e incluso comérselos. Acompañadas de su escoba voladora, su sombrero puntiagudo, sus ropajes oscuros, etc. Se rodea de bichos y animales repugnantes: sapos, murciélagos, et...

 

            Hay otra serie de personajes como los licántropos, hombres lobos que viven  en la montaña y en bosques encantados, ataca a todo ser humano y actúa sobre todo por la noche, las noches de luna llena.

 

            Los vampiros o chupa sangre han sido otro de los protagonistas de la literatura infantil y juvenil más socorrido, el más famoso ha sido el conde Drácula, y la imagen de este es la que se ha convertido en modelo a seguir: grandes colmillos, larga capa negra, bien peinado y engominado. Habita en un castillo de su propiedad y le sirven otros seres: jorobados, personajes deformados, etc...

 

            En definitiva, para una literatura basada en lo irreal, lo fantástico y que maneja esos conceptos con el único fin de provocar un sensación de angustia y horror, es normal que aparezcan este tipo de personajes, seres imposibles e inexplicables que, bajo una apariencia real, le sirven al autor de estos relatos para conseguir dicho fin.

 

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ALGUNOS FANTASMAS FAMOSOS Y AUTORES

 

El Fantasma de Canterville (Oscar Wilde) El argumento de este clásico de la literatura universal es, una familia norteamericana, la del ministro Otis, se desplaza a Inglaterra donde adquiere la mansión de Canterville habitada por un fantasma, famoso por su crueldad. la historia es un continuo querer asustar a la familia y no poder ante el comportamiento hostil de los hijos varones de la familia que le hacen la vida imposible. Al final muere en los brazos de Virginia Otis, la hija del ministro, que le permite al fantasma escapar de la condena a la que estaba sometido después que asesinara a su esposa.

Es una novela de humor, que demuestra las distintas concepciones del tema que tienen ingleses, muy amigos de historias de espíritus y misterio, y norteamericanos, símbolo de modernidad.

Se trata de un fantasma con cadenas y sábana hecha harapos, despojado de los atributos de horror, en una edición del libro se describe: "(...)un viejo de aspecto terrible, sus ojos parecían carbones encendidos, una larga cabellera gris caía sobre sus hombros, sus ropas, de corte anticuado, estaban manchadas y en jirones, de sus muñecas y de sus tobillos colgaban unas pesadas cadenas y unos grilletes herrumbrosos.(...) lanzaba gritos cavernosos y despedía una luz verde (...) utilizando como medio de fuga la cuarta dimensión del espacio, se desvaneció a través del estuco...". como se puede apreciar presenta todos los rasgos comunes del modelo del personaje del fantasma.

En cuanto al autor, Oscar Wilde, irlandés que vivió la plenitud del periodo victoriano. Escribió numerosas e importantes obras: "El abanico de Lady Windermere", "La importancia de llamarse Ernesto", "El príncipe feliz", "El ruiseñor y la rosa"...

Canción de Navidad (Charles Dickens) Es la historia del hombre cascarrabias y tacaño, Scrooge, que es visitado, en forma de espectro, por su amigo Marley, para ponerle en aviso de que va a ser acosado por los fantasmas de las Navidades pasadas, de las presentes y de las del futuro, que le van a mostrar el verdadero valor de la vida humana, llevándole en un viaje, a través del tiempo, a épocas distintas coincidiendo con las fechas de Navidad. Es una novela donde deja con una moraleja de trasfondo, deja entrever la importancia de valores como la generosidad, la familia, el trabajo, la solidaridad, la pobreza...

Los fantasmas que aparecen en la cuento, salvo el Marley que es más amistoso y cercano, tienen la apariencia más terrorífica inimaginable, lejos del estereotipo del fantasma con sabanas y cadenas, sino que son manifestaciones infernales. Puesto que, a pesar de ser reconocido como escritor realista, utiliza elementos macabros y sobrenaturales en sus obras como es este caso.

Charles Dickens, de familia humilde, plasma en sus obras las experiencias vividas por él en su terrible infancia (padre en la cárcel, trabajo a los 11 años...), de formación autodidacta, logró trabajar como abogado y periodista. Sus libros más a tener en cuenta son: "Oliver Twist", "Almacén de antigüedades", "Tiempos difíciles", "David Copperfield", "La pequeña Dorrit", "Historia de dos ciudades",. A parte de este cuento de Navidad, Dickens, escribe otros cuentos ambientados en esta época del año, puesto que era tradición decimonónica ocupar la velada de Nochebuena escuchando y contando historias de terror y aparecidos.

Juan sin miedo (Hermanos Grimm) Se trata de un cuento con protagonista infantil que tiene un serio problema: desconoce lo que es el miedo, y tras unos intentos en su pueblo por asustarle, decide salir en su búsqueda, llega a un castillo, con tesoro incluido, habitado por un malvado fantasma que, ante la imposibilidad de asustar al intruso con todas las artimañas que tiene a su alcance, decide abandonar el castillo al tercer día.

Juan que no consigue ser asustado por el fantasma que recurre a todos los elementos típico de toda narración de terror, y, finalmente, es asustado por unos peces diminutos. Final feliz.

Los autores recogen en este relato toda la tradición del folklore popular, en lo referente a los temas escabrosos, de misterio y de terror, muestran la figura un fantasma que se transforma en: gatos negros, perros negros con cadenas candentes, calaveras, cadáver en un ataud, viejo con larga barba blanca o demonios, entre otros; consigue que se muevan objetos, se apaguen y enciendan los fuegos, es decir los hermanos Grimm, nos dan ejemplos y nos resaltan, los miedos y creencias populares en cuanto a estos temas.

Wilhelm y Jacob Grimm, aparte de obras propias que no tienen nada que ver con el género, desarrollaron una importante labor de recopilación de cuentos y leyendas del periodo romántico alemán, se interesaban por la antigüedad, el folklore, la imaginación y lo fantástico. Otras obras "Cuentos para niños y del hogar", distintos estudios literarios... La pregunta de si es recomendable la fantasía para los niños, alcanza con estos autores el grado máximo, puesto que habría que pensarse si, en realidad estos cuentos son para niños o para mayores puesto que los valores que de ellos se sacan distan mucho de ser así: supremacía del varón, niños abandonados, niños huérfanos, figura del rey como dominador y dictador de sus súbditos...

 

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AUGE DE CUENTOS DE FANTASMAS: S.XVIII-XIX

 

A finales del siglo XVIII, se abren caminos dentro de la literatura fantástica ("el Castillo de Otranto" de Horace Walpole), sobre todo en Inglaterra donde aparecen una serie de autores dispuesto a relatar historias con un toque macabro y terrible, a lo que hay que añadir el impacto del Romanticismo sobre este tipo de novela que va a hacer que se acentúen esos aspectos macabros y grotescos. Nace por tanto la "ghost story" donde se pone de manifiesto esta nueva estética negra o gótica Se trata del género conocido como literatura gótica, término que se aplica a una serie de novelas escritas entre 1760 y 1820, principalmente en Inglaterra, aunque su impulso llega hasta nuestros días, y que tienen una serie de características en común: énfasis en describir el horror, insistencia en escenarios antiguos, uso de lo sobrenatural, desarrollo de técnicas literarias de suspense, etc,. Un factor importante en su difusión fue que coincide con un tiempo en el que editores de libros y revistas populares proporcionaron un mercado listo para los autores de ficción sobrenatural. La escritura de la ghost story puede considerarse un arte.

Hay un listado amplio de escritores que se identificaron con este movimiento: Horace Walpole, Charles Maturin, Edgar Allan Poe, Sheridan Le Fanu, Williams Hope, H. Lovecraft, Mary Shelley, M.R. James o aproximaciones a estos como Charles Dickens.

 

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CONCLUSIONES

 

Hay una serie de puntos a tener en cuenta a la hora de valorar la literatura fantástica: ¿Es realmente literatura recomendable para miños?, ¿Hay interés comercial en este tipo de literatura?, ¿Los cuentos de horror modernos han heredado algo de los clásicos?.

En cuanto a la recomendación o no de este tipo de literatura para los niños, como ya se ha ido esbozando a lo largo de lo expuesto arriba, hay que matizarlo, es decir, es recomendable que un niño se acerque a la lectura porque los beneficios para su formación son indudables, si tenemos que este tipo de literatura es más popular entre los pequeños no creo que sea bueno apartarle de esa idea, aunque habría que velar por la formación de los pequeños; por otra parte, algunos de los cuentos clásico se exceden en las narraciones de temas escabrosos, esto es común ver niños abandonados trabajando, asesinatos (lord Canterville se hace fantasma debido a que debe cargar con la condena por haber matado a su esposa), imágenes viscerales y fuerte (Juan sin miedo no tiene temor de hombres partidos por la mitad y con las vísceras y órganos fuera de su cuerpo), etc... aunque lo que prime es la historia o moraleja que pueda sacarse, no creo que sea los medios adecuados, siempre teniendo como referencia que estos libros se escribieron en una época donde la infancia era más dura y las condiciones penosas, con alta tasa de mortalidad y pobreza, los que sabían leer eran los más afortunados, y estos hechos (agresiones, niños abandonados, huérfanos...) eran frecuentes.

A la pregunta de si falta interés de las editoriales, y viendo que la literatura infantil y juvenil fantástica goza de buena salud, ejemplos en autoras como Joanne Rowling (Harry Potter), Roser Capdevila (Las tres mellizas) o Christie Nostlinger con más de 60 obras infantiles son buenos ejemplos de ello; valga este ejemplo también para destacar los elementos de literatura fantástica: Harry Potter es un pequeño brujo que estudia en un internado con apariencia de los castillos encantados, o junto a las tres mellizas aparece una bruja o Nostlinger con numerosos título acerca de fantasmas ("El fantasma de la guarda")

Los cuentos de terror actuales no tiene en común con los clásicos nada más que el fin de llevar al lector a una situación de angustia controlada y temor, puesto que los escenarios góticos de aquellos han perdido importancia y ahora puede desarrollarse la historia sin necesidad de esos ambientes, se traslada a la ciudad, campo, a cualquier hora del día... incluso la forma de acongojar al lector ha cambiado, aquellas obras clásica se basaban en lo fantástico e irreal revestido de apariencia real, ahora prima más las escenas sangrientas y de gore. Un aspecto a destacar es que, gracias a los adelantos tecnológicos e inventos como el cine o televisión, estos géneros han servido de inspiración a numerosos directores de cine y han hecho continuas versiones de aquellos cuentos clásicos: Frankenstein o Drácula son ejemplos claros pero también las obras en las que me he centrado han sido versionadas en cine, teatro y música: Canción de Navidad es una película fija en las pantallas de TV de nuestro país, hay versión de animación aprovechando el tirón de Gustavo la rana, Peggy y sus amigos; el Fantasma de Canterville, se ha llevado varias veces a las pantallas (1998, 1948...) no siempre respetando fielmente el libro, numerosas representaciones de teatro de esta obra e incluso canciones de música basado en este hecho ("El Fantasma de Canterville" de León Grieco)

 

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BIBLIOGRAFÍA

Por   Sergio Ballesteros López